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Cultura Mixteca

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La Cultura Mixteca, fue un pueblo que habitaba en el Sudeste de México, se ha conservado de su conjunto cultural un contingente único de códices ilustrados, procedentes con toda seguridad de códices prehispánicos, que contienen información de carácter genealógico e histórico. Se encuentran datos similares tanto en relieves de piedra y de madera del territorio maya como en códices del valle de México y otras regiones de Mesoamérica, algunos de principios de la época colonial. La Cultura Mixtecas son los autores de la mayor parte de los códices ilustrados de contenido no religioso anteriores a la conquista.
Dentro de la historia mesoamericana, hay que mencionar a los soberanos citados en los códices de la Cultura Mixteca del período posclásico. Las fechas más antiguas se remontan al siglo X d de C, y en algunos códices continúan hasta la conquista española. Estas indicaciones se completaban con las de los códices ilustrados, realizados en la época colonial, a menudo en relación con procesos por la posesión de tierras o a causa de querellas sucesorias entre monarcas.

1. Los códices prehispánicos

Los códices prehispánicos conservados están pintados sobre largas tiras de piel animal dobladas en zig zag. Los códices más grandes, formados uniendo varias pieles, una vez desenrollados superan los 13 m. Según noticias procedentes de la época colonial, los códices ilustrados se desplegaban en las salas de las casas nobles y unos historiadores los explicaban. Cuando no se utilizaban, se doblaban por uno de los lados, adoptando así un tamaño fácilmente manejable. Este formato doblado aún era habitual durante las primeras décadas después de la conquista española. Pero también de inicios de la época colonial proceden algunos códices ilustrados, pintados sobre grandes rectángulos de algodón, llamados lienzos, así como dibujos y pinturas sobre papel europeo. Durante el siglo XVI, este papel importado era muy escaso en el Nuevo Mundo y, en general, con él sólo se hacían «manuscritos» ilustrados para clientes europeos.
Se han conservado muy pocos documentos de la cultura mixteca sobre papel local, fabricado con corteza vegetal; los cuatro libros plegables mayas que han llegado hasta nosotros están hechos en papel amate, lo mismo que docenas de «manuscritos» del comienzo del período colonial procedentes del valle de México.

2. División del Territorio de la Cultura Mixteca

El territorio de la cultura mixteca suele dividirse en tres regiones: la Mixteca Alta, zona montañosa al oeste de Oaxaca; la Mixteca Baja, una árida llanura al norte de Oaxaca, al sur de Puebla y al este de Guerrero; y la Mixteca de la Costa, cálida llanura tropical junto a la costa del Pacífico. De los códices ilustrados y de las crónicas coloniales, se deduce que la región de la Mixteca Alta fue la que la cultura mixteca poblaron durante más tiempo. J. Kathryn Josserand, que ha realizado el análisis de los dialectos mixtecas, ha demostrado que el idioma local es muy antiguo.

mapa cultura mixteca
Mapa de la Cultura Mixteca

3. Representación de las Figuras Humanas

Las figuras humanas reproducidas en los códices de la cultura mixteca son representaciones estandarizadas más que individuales. Habitualmente aparecen de perfil y en una estilización completamente plana. Los hombres y las mujeres se diferencian por los vestidos y el peinado: los hombres llevan el traje tradicional, suelto y hasta la rodilla, que los aztecas llamaban xicolli, y el pelo largo y liso. Las mujeres van con falda y blusa. A menudo tienen el pelo trenzado, a veces sujeto con cintas. Los hombres y mujeres sentados suelen representarse con los pies delante. Ocasionalmente la mujer está sentada sobre sus piernas dobladas. Sin embargo, esta posición es típica de los códices del valle de México de la época colonial y se denomina «postura de asiento femenina azteca».

4. Representación de Actitudes y gestos

Las actitudes y gestos de las figuras son muy limitados y suelen poner de manifiesto la relación entre los personajes representados. Por ejemplo, la mano señalando ligeramente hacia abajo indica un ruego o una orden. Si la persona que ejecuta este gesto está sentada frente a otra que apunta hacia arriba, sus ademanes significan aprobación, es decir, acepta el ruego o la orden de la otra persona.

4.1 Representación de Figuras Oyente o Parlante

En toda la Mesoamérica prehispánica la conversación humana se simboliza con las llamadas volutas parlantes. Cuando un personaje está representado como parlante y el otro como oyente, las volutas denotan autoridad del primero sobre el segundo.

4.2 Representación de un Matrimonio

El «matrimonio» se simbolizaba sentando una frente a otra a dos figuras, una femenina y otra masculina, unidas mediante una plataforma, una estera vegetal o el glifo de la ciudad gobernada por uno de los dos. Si en la escena aparecen además personajes solos, se trata de los hijos de la pareja. La descendencia se expresaba también con un cordón umbilical o con pisadas, que sin embargo no sólo tienen la acepción genealógica de «viene de», sino que puede interpretarse también como «va hacia», en el sentido de un viaje de un lugar a otro.

5. Nombres de la Cultura Mixteca

Los nombres identifican a los personajes representados de este modo estereotipado. En los manuscritos de la cultura mixteca, la mayoría de los soberanos llevan dos nombres diferentes. El primero es un «nombre calendario»: la fecha en que nació dentro de los 260 días del calendario ceremonial. Además tenían un nombre personal, otorgado por un sacerdote cuando eran niños, probablemente a los siete años. Este sobrenombre suele representarse con dos o más motivos gráficos junto a la figura, o se incluye en el vestido o el tocado.

5.1 Nombres de Lugares

Igual que los nombres de persona, también los de lugar se representaban con símbolos gráficos y, a menudo, se componían de dos motivos. En el códice Nuttall, por ejemplo, un lugar hasta el momento no identificado se describe como «Montaña del Águila» por medio de un pájaro dentro del estilizado signo de una montaña. Los símbolos de lugar no sólo reproducen los nombres de las ciudades sometidas a un soberano, sino también los de aquellos lugares que había conquistado y los centros de culto que visitaba. En mapas del período colonial inicial, las ciudades importantes suelen estar rodeadas de símbolos que indican los nombres de sus lugares fronterizos, por lo cual la base de estos glifos siempre está orientada hacia el centro.

5.2 Fechas

En los códices ilustrados, las narraciones históricas van acompañadas de fechas anuales y diarias. El calendario solar utilizado en ellas se corresponde con el de período posclásico del valle de México: el calendario ceremonial de 260 días es el resultado de la combinación de veinte símbolos diarios y trece números! los cuatro símbolos diarios «casa», «conejo», «caña» y «sílex», asociados a trece números, constituyen fechas anuales en ciclos de 52 años.** En el sur de México se reconocen fechas anuales en el símbolo anual «A-O»**, un glifo en el que el símbolo triangular de los rayos del sol, parecido a una A, está enlazado con un motivo horizontal u oval que recuerda una O.

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Códices de la Cultura Mixteca

6. Las Genealogías Reales de la Cultura Mixteca

En muchos sentidos, los códices de la cultura mixteca y su modo de representar los matrimonios y descendientes de los soberanos hereditarios de los pequeños señoríos del sur de México, ofrecen una descripción muy ajustada del sistema de parentesco de la clase alta del momento. En el territorio mixteca, todos los asentamientos urbanos de mayor tamaño (cabeceras) dependían de un gobernante hereditario (cacique o, si era mujer, cacica). Dentro de su jurisdicción, las cabeceras podían tener a otros poblados bajo su soberanía (sujetos), al frente de los cuales estaba una clase formada por pequeños nobles (principales). Normalmente, los caciques y cacicas se casaban con miembros de su misma clase; lo mismo ocurría con los principales.

6.1 Derecho de Herencia

La mayoría de las veces los registros genealógicos prehispánicos tratan de la clase de los caciques, de sus matrimonios y sus herederos. Pero los códices también informan sobre bodas entre miembros de la clase de los caciques y la de los principales, especialmente entre descendientes de caciques o cacicas que no heredaron una de las ciudades de sus padres.El derecho de primogenitura era la regulación sucesoria privilegiada entre los soberanos de la cultura mixteca. Pero, ¿qué sucedía con los hermanos más jóvenes si el primogénito o el segundogénito recibían la herencia del padre o de la madre? En el mejor de los casos se casaban con miembros de su propia clase, pero esto no siempre era posible. Con todo, los soberanos de la cultura mixteca eran pragmáticos y permitían a los hijos pequeños de los caciques que se casaran con principales.

6.2 Ciudades Cabeceras y Sujeto

Por otra parte, la información que poseemos sobre qué ciudades eran cabeceras y cuáles sujetos proviene de su mayoría de documentos posteriores a la conquista española. La relación cabecera-sujeto no era estática ni ejemplar; algunas cabeceras habían sido tiempo atrás ciudades subordinadas, y viceversa. Los códices ilustrados documentan cierto número de casos en los que los hijos menores de caciques fundaron sus propias ramas de soberanos en ciudades menos importantes que aquellas de las que provenían. Esto se pone en evidencia al comparar las genealogías citadas en dos códices de la cultura mixteca, el códice Nuttall, de época prehispánica, y el códice Muro, de época colonial.

6.3 Descripción de la Genealogia: Códice Nuttal y Códice Muro c0n imágenes

Un fragmento del códice Nuttall muestra con todo detalle a los caciques de la cabecera de Teozacoalco, en la Mixteca Alta. La escena de la genealogía, representada en la imágen más abajo, muestra abajo a la derecha al soberano de la ciudad, Ocho Conejo, sentado frente a su mujer, Seis Hierba. A su izquierda están sus dos hijos mayores: Doce Casa, heredero de Teozacoalco, y Uno Casa. El códice Muro, posterior a la conquista española, al principio señala como primer soberano histórico de Teozacoalco al matrimonio Ocho Conejo «Ojo rodeado de llamas» y Cuatro Hierba «Mariposa que flota en el cielo». A pesar de la diferencia en el nombre calendario de la mujer, se trata de los mismos soberanos del códice Nuttall. La escena siguiente del códice Muro muestra al segundo hijo de la pareja, Uno Casa «Aquel que incendió el cielo», como primer soberano de las ciudades de San Pedro Cántaros y San Miguel Adeques, en la zona oriental de la Mixteca Alta, de las que trata este códice ilustrado. El resto del códice Muro se ocupa exclusivamente de los monarcas de estas ciudades, que en el período colonial eran consideradas antiguos sujetos de la importante cabecera Yanhuitlán. Si realmente esto sucedió en la época anterior a la conquista, Uno Casa sería un descendiente de caciques que fundó una nueva rama hereditaria de principales: un fenómeno que debió de ser bastante habitual.
La comparación de las menciones genealógicas de los códices Nuttall y Muro revela también que cada uno de ellos explica su historia desde un punto de vista muy determinado. En el códice Nuttall el matrimonio del segundo hijo, Uno Casa, no se halla representado porque esta parte del códice está dedicada a la genealogía de Teozacoalco y a los soberanos que heredaron esta ciudad. El códice Muro, en cambio, pasa por alto al primer hijo Doce Casa, porque es irrelevante para la rama de soberanos citada en él. A pesar de que los distintos códices ilustrados se confirman recíprocamente en cuanto al contenido, cada uno de ellos se limita a mencionar los datos que resultan importantes o favorables a los soberanos que encargaron el manuscrito.

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Detalle de la genealogia del soberano Teozacoalco

7. Los orígenes míticos de la Cultura Mixteca

En los códices prehispánicos y de época colonial, los caciques basan su derecho sucesorio no tanto en el hecho de ser descendientes directos de los primeros gobernantes sino, mucho más, en que estos eran de origen mítico o divino. Todos los códices de contenido predominantemente genealógico —los códices Bodley, Selden, Egerton 2895 y Becker II, así como la parte delantera del Nuttall y la trasera del de Viena— inician sus relaciones históricas con escenas que representan a los antepasados saliendo de ríos o árboles, o bajando del cielo. Así, por ejemplo, toda la portada del códice de Viena está dedicada al nacimiento de algunos de estos primeros antepasados. En ella se informa de numerosos episodios míticos y rituales, como el descenso del cielo del héroe cultural Nueve Vientos, que guarda cierto parecido con Quetzalcóatl.

7.1 Ciudades Originarias

En las narraciones de la época colonial se citan tres ciudades de la Mixteca Alta como lugares originarios del pueblo de la cultura mixteca. La ciudad más mencionada, tanto en los textos coloniales como en los códices ilustrados anteriores y posteriores a la conquista, es Apoala, en la Mixteca Alta nororiental. El arqueólogo mexicano Alonso Caso identificó el símbolo que reproduce el nombre de esta ciudad: una artesa para agua rectangular que representa un río, y una mano que sostiene un manojo de hierba o plumas.
El segundo lugar originario se describe como una llanura situada entre las ciudades de Tilantongo y Achiutla, en la Mixteca Alta central. Durante el período prehispánico, esta última debió ser un importante centro ceremonial. El historiador mexicano Wigberto Jiménez Moreno demostró que el símbolo del nombre mixteca de Achiutla era un campo cuadrado con un motivo geométrico y llamas en su interior. Al inicio del códice Selden aparece representado cómo un árbol da a luz en Achiutla a un antepasado mítico.El tercer lugar es Sosola, en la Cañada de Cuicatlán, junto al borde oriental de la Mixteca Alta. El símbolo de esta ciudad aún no ha podido ser identificada en los códices.

Estos tres lugares originarios están situados en la Mixteca Alta o muy cerca de ella, aunque la leyenda de Achiutla dice que quienes se instalaron aquí venían del noroeste. Sin embargo, ninguno de los códices contiene escenas de una inmigración hacia la actual región mixteca, como sucede con los aztecas en el valle de México o los nahua en Puebla. Los mapas de principios de la época colonial también ponen de manifiesto este carácter autóctono. En la mayoría de ellos, por ejemplo en el Lienzo de Zacatepec, de Mixteca de la Costa, se muestra el territorio de una única ciudad, rodeada de símbolos que expresan los nombres de sus lugares fronterizos. Igual que en los códices ilustrados de la cultura mixteca, el campo visual se localiza en una zona muy limitada. Algo similar revelan las exploraciones arqueológicas y las fuentes del período colonial. Ronald Spores, que ha investigado en ambos campos, llegó a las siguientes conclusiones: «El universo de los antiguos mixtecas estaba constituido, en primer lugar, por el cielo arriba, la tierra abajo y el horizonte visible… No sentían ningún interés por el mundo más allá de los mixtecas. Es cierto que entablaron relaciones económicas con otras regiones de Mesoamérica, pero las acciones políticas, en cambio, se limitaban a la región, condicionadas por la situación geográfica…»

8. Expansión de la Cultura Mixteca

A pesar de que las leyendas y los mapas antes mencionados insisten en el arraigo, los códices ofrecen muchos indicios de que la cultura mixteca, una vez instalados en la Mixteca Alta, se expandieron en las regiones vecinas por medio de alianzas matrimoniales o, simplemente, conquistándolas. Parece que esto sucedió especialmente en la época del prestigioso soberano.

8.1 Soberano Ocho Ciervo

Ocho Ciervo «Uña de Jaguar», que vivió entre 1063 y 1115. En los códices, su biografía está representada más detalladamente que la de cualquier otro personaje; se muestra cómo conquista más de cien lugares, se casa con cinco mujeres, participa en negociaciones políticas y realiza numerosos sacrificios.
Por su nacimiento, Ocho Ciervo parece encontrarse en una posición genealógicamente ambivalente, ya que fue el primer hijo de la segunda mujer de su padre. De joven estuvo en la costa mixteca del Pacífico, donde gobernó Tututepec, la ciudad más importante de la Mixteca de la Costa. Según Nancy Troike, los códices Colombino y Becker I -que juntos ofrecen la biografía más completa y coherente de este soberano— describen su ascenso al poder y representan con especial detalle sus esfuerzos, coronados por el éxito, para hacerse con el control de Tilantongo, la ciudad de su padre, cuya dinastía se consideraba la más poderosa de toda la Mixtera Alta. Aunque muchos glifos de los lugares conquistados por Ocho Ciervo aún no ha podido ser identificados, es de suponer que, en los últimos años de su vida, las ciudades mas importantes en dos de las tres grandes regiones mixtecas, Tututepec en la costa y Tilantongo en la Mixteca Alta, estuvieron bajo su dominio. Quizás incluso haya que atribuirle la penetración de la lengua y la cultura mixteca en la región costera.
El ascenso de Ocho Ciervo al poder fue hasta cierto punto tan violento y sombrío como el del Macbeth shakesperiano. El heredero legítimo de Tilantongo era el primogénito de la primera mujer de su padre. Este hermanastro de más edad, que por motivos desconocidos nunca se representa casado, murió asesinado a los 55 años en un baño de vapor, en misteriosas y poco claras circunstancias, a manos de una persona no nombrada. Aparentemente como represalia por el asesinato de su hermanastro, Ocho Ciervo aprovechó la ocasión para eliminar a los dos hijos de la hija del primer matrimonio de su padre, es decir, de su hermanastra, que habían entrado en liza como herederos de Tilantongo y cuya hermana, mientras tanto, ya había convertido en su primera esposa. Tales medidas parecen demostrar los medios con los que un soberano de la cultura mixteca podía consolidar su señorío y apartar a sus rivales: asesinando a los hombres -a menudo en relación con sacrificios rituales- y casándose con las mujeres.
Sin embargo, la autoridad de Ocho Ciervo sobre gran parte de la región mixteca duró muy poco tiempo. Murió asesinado a los 52 años —tiempo que corresponde a un ciclo completo del calendario— por Cuatro Viento, nacido en el año 1092, que más tarde se casaría con la hija mayor del primer matrimonio de Ocho Ciervo.
Existen indicios de que el joven Cuatro Viento intentó desmembrar el territorio reunido por Ocho Ciervo. Uno de tales indicios lo constituye el Lienzo de Zacatepec, que no sólo es un mapa de la ciudad costera de Zacatepec, sino que contiene además datos sobre sus soberanos. La narración genealógica del Lienzo empieza en la esquina superior izquierda con una escena que muestra cómo Cuatro Viento instaura como señor de Zacatepec a Once Jaguar, el primer soberano de esta ciudad. Probablemente antes estaba bajo soberanía de Tututepec, ciudad en la que, como ya hemos dicho, gobernaba Ocho Ciervo. En el Lienzo se describe cómo Cuatro Viento traspasa una parte del territorio anteriormente sometido a Ocho Ciervo a otro monarca, del que, por otra parte, no se sabe que fuera heredero de Ocho Ciervo.

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Expansión de la Cultura Mixteca

8.2 Expansión por matrimonio y por conquista

Hay numerosas pruebas de que por medio de matrimonios y conquistas los soberanos de la cultura mixteca avanzaron hasta la costa del Pacífico y hacia el valle de Oaxaca. Durante el período clásico, cuando los zapotecas erigieron allí la gran ciudad de Monte Albán, el valle era una región de fuerte impronta zapoteca. Puede constatarse que los soberanos de la importante ciudad de Teozacoalco, en la Mixteca Alta, se unieron en el valle de Oaxaca con los soberanos de Cuilapa y Zaachila aproximadamente un siglo después de la muerte de Ocho Ciervo. Además, recientemente se ha podido demostrar que a principios del siglo XV la ciudad zapoteca de Macuilxochitl también estaba bajo la soberanía de un monarca de Teozacoalco, que conquistaría aún otras ciudades en esta zona.
De hecho, la presencia de la cultura mixteca en el valle de Oaxaca durante el período posclásico es tan preponderante que John Paddock supone una fusión de la cultura zapoteca más temprana con la de la Mixteca Alta posclásica: «Si en esta época existió una cultura puramente zapoteca, esta tuvo que darse en otra parte.»

Los códices ilustrados de la cultura mixteca han demostrado ser una fuente de información única para la historia de una importante región mesoamericana. Además, estos códices también documentan un sistema de escritura posclásico, basado en un idioma que se habla todavía en el sur de México, y son inestimables para conocer distintos aspectos relativos a la clase dirigente de la cultura mixteca, como por ejemplo su indumentaria, armas, vida ceremonial, etc. Su importancia no se limita en absoluto a un ámbito estrictamente regional. Los rasgos estilísticos y las convenciones gráficas utilizadas en general en sus descripciones tuvieron una muy amplia difusión durante el siglo anterior a la llegada de los europeos a Mesoamérica. Por todo ello, es imprescindible conocer estos códices ilustrados para entender las otras culturas posclásicas del antiguo México.

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